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lunes 18 de junio del 2018



POLICIALES

  2018-01-28 20:01:56

Asesinatos al colectivo de diversidad sexual, sin responsables


Asesinatos al colectivo de diversidad sexual, sin responsables

Su cuerpo apareció sin vida. Tenía rastros de tortura. Su muerte fue lenta y dolorosa… Sin poner énfasis en el género o en su orientación sexual, se trata de una persona que fue asesinada y su crimen merece tener un responsable. Sin embargo, pasaron los años y en Catamarca la lista de crímenes impunes va en aumento y en esta lista el colectivo de lesbianas, gays, homosexuales y travestis (LGBT) reclama por justicia. El silencio, la exclusión y los prejuicios para con las víctimas aportan más dudas que certezas.

Desde 1992 se registraron seis casos de asesinatos de personas del grupo de diversidad sexual; dos de ellas eran travestis y cuatro homosexuales; no hubo sospechosos ni culpables. Sus muertes, lejos de hallar justicia, se convirtieron en anécdotas judiciales. Casandra, Castillito o el actor fueron algunas de las víctimas más recordadas en la memoria social. El caso más antiguo data de 1992 y el más reciente, de 2007.

Yoko Ortiz, coordinadora provincial de la Red Nacional ATTTA (Asociación de Travestis, Transexuales y Transgénero Argentina) e integrante de la Mesa Multisectorial del Consejo Municipal de la Diversidad Afectivo-Sexual y de Género, y Pedro Rosacha, presidente de la Asociación de Diversidad Sexual de Catamarca (DISCA), y secretario de la UCR Diversidad, remarcaron la impunidad con la que se cometieron estos crímenes.

“En el caso de las compañeras trans siempre se relacionó con el crimen pasional. Son asesinatos; crímenes de odio. Cuando interviene la justicia lo llevan por el lado del ‘crimen pasional’ pero no lo son. No fue la pareja quien mató a la compañera o compañero”, aclaró Yoko.

Para la referente, el silencio que gira en torno a estos casos es solo una manifestación de las instituciones para no involucrarse. “En algunos casos de las compañeras trans nos decían que era muy difícil poder llevar a cabo la causa porque la mayoría de los asesinatos que hubo era de personas que trabajan en la calle, trabajo sexual. La persona que realiza un trabajo sexual constantemente está con distintas personas. Eso llevaba a decir que no se sabía quién podía ser el asesino porque se relaciona siempre con distintas personas”, contó.

Rosacha remarcó que por indicios e investigaciones, las víctimas siempre fueron personas que tenían relación con los asesinos. “Lo feo es que no se quieran aclarar estas situaciones que muchas veces son muy evidentes sobre quién puede llegar a ser”. 

Al margen del silencio que envuelve a estos asesinatos, la exclusión en la que viven algunas personas del colectivo LGBT lleva a la impunidad. Si bien en la última década hubo avances con leyes como Identidad de Género y Matrimonio Igualitario, aún queda mucho terreno para lograr una verdadera integración social. “Aún queda por alcanzar la aplicación de las leyes, tener una sociedad consciente de que tenemos los mismos derechos y las mismas oportunidades, que nuestras familias son como cualquier otra familia. Podemos decir que tenemos ley y muchas cosas más pero todavía no se implementan las nuevas leyes, los nuevos vocabularios, los códigos de salud para la gente trans. Una cosa es tener la ley, otra cosa es que esté implementada y otra cosa es que la gente la tenga asimilada”, advirtió.

Víctimas

De acuerdo con las crónicas periodísticas, en 1992 Ángel Ferretti apareció asesinado en su casa, en la zona sur capitalina. En su barrio cumplía con una importante actividad social porque colaboraba en un comedor comunitario. Nadie respondió por su muerte.

En 2002 Casandra, una travesti nacida como Eugenio Antonio Aybar, fue asesinada. Tenía 20 años y había llegado desde Belén. De acuerdo con la investigación, la habrían violado y golpeado con brutalidad. La mataron a puñaladas; tenía heridas en el tórax y en la mano. Llevaron su cuerpo en auto y arrojaron sus restos en un camino vecinal, en Valle Viejo. La dejaron tirada sobre una sábana. Miguel Ángel Rivero, también travesti, apareció asesinado en cercanías del camping de La Carrera. Aparentemente habría tenido una relación ocasional con un cliente, quien luego lo habría dejado abandonado en un descampado. Tenía seis puñaladas y murió desangrado. A Víctor Cayetano Escalante lo mataron a golpes en su casa, en la zona sur de la Capital. Los imputados por el hecho fueron sobreseidos. Su muerte quedó impune.

Carlos Eduardo Castillo era un reconocido odontólogo y más se lo conocía por su apodo “Castillito”. Tenía 78 años. El 21 de julio de 2006 una joven que lo frecuentaba fue a visitarlo. Como nadie la atendía espió por la rendija de las cartas y un fuerte olor nauseabundo la alarmó y decidió llamar a la policía. Más tarde se confirmó lo peor: lo mataron a golpes con una plancha antigua de hierro. No hubo demorados ni arrestados por el homicidio.

El 3 de noviembre de 2007 le arrebataron la vida a Claudio Soto Aguirre. Su cuerpo apareció apuñalado en el Circuito de la Vida del Parque Adán Quiroga. Era muy admirado y querido entre sus alumnos y sus pares.



Fuente: www.elancasti.com.ar

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