sábado 24 de julio de 2021 - Edición Nº962

Nacionales | 18 jul 2021

Un cura bendijo una fiesta clandestina en Corrientes

En el mismo lugar, había tocado Damas Gratis como show principal de un evento del 9 de julio. El sacerdote subió al escenario de la fiesta en Puerto Mbiguá, en Ituzaingó.


En el barrio privado Puerto Mbiguá, en Ituzaingó, Corrientes, ocurrió algo insólito: no solo se realizó una fiesta clandestina si no que, además, fue bendecida por el sacerdote que asistió al lugar.

Se trata de John Rajimón, representante legal y rector del Colegio Roque González. El religioso apareció en el escenario de la fiesta ilegal y bendijo a los invitados. Toda la secuencia fue registrada en video y las imágenes, rápidamente, se viralizaron en redes sociales.

Pero el cura se defendió ante la prensa: “No sabía nada de la fiesta, era una inauguración de un centro de loteo y me invitaron”. Los eventos masivos están prohibidos debido a la pandemia de coronavirus.

“Me sorprendí de ver tanta gente. No sabía que era una fiesta, vi muchísima gente, me pareció que no era un clima para una bendición. Subí al escenario, había un micrófono e hice la oración. Di la bendición y me fui”, precisó a los medios locales.

Hasta el momento, no se presentaron en la Justicia denuncias por la fiesta, de la que habrían participado funcionarioss, según informó la prensa provincial.

El 9 de julio pasado, se llevó adelante una fiesta similar en el mismo predio. Con Damas Gratis como show principal, los empresarios que la organizaron facturaron alrededor de 8 millones de pesos, aseguraron sitios de noticias locales.

Tras el evento, el subsecretario Carlos Báez contó que se detectaron varios casos positivos de coronavirus de personas que asistieron, por lo que se les recomendó a todos aquellos que estuvieron en el lugar que se hisopen.

Frente a la situación, el intendente de Ituzaingó, Eduardo Burna, aseguró: “Quienes organizan y participan de esos encuentros, además de actuar de forma irresponsable, lo hacen a espaldas de las autoridades, exponiéndose a sanciones y al riesgo de contraer la enfermedad”.

“Es justamente el carácter clandestino de esos encuentros lo que dificulta su control, del mismo modo que un banco no puede anticipar si va a ser asaltado. No se trata de deslindar responsabilidades, sino de entender que esta clase de eventos lamentables son, en primer lugar, responsabilidad de quienes los organizan y de quienes aceptan participar”, cerró.

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